Os presento a Ru

Tras la mala noticia sobre uno de “los inquilinos” de nuestro hogar (Elrond), quiero compensaros con una revelación mucho más feliz.

El año pasado, a principios de diciembre, adoptamos a Ru, una gatita negra muy tímida que poco a poco ha sabido conquistar nuestro corazón.

Os presento a Ru

Os presento a Ru

Este fue el mejor regalo anticipado de Navidades que pudimos tener.

con ru

La historia de Ru comenzó siendo muy triste (como la de muchos gatos abandonados). Antes de ser destetados, apartaron a Ru y a sus hermanos de su mamá. Con apenas unos días de edad, los gatitos fueron abandonados en una caja de cartón detrás de la rueda de un coche aparcado. Pero estos gatitos corrieron mucha más suerte que muchos otros gatos callejeros: el coche en el que aparecieron era de alguien que conocía muy bien a una voluntaria de una colonia.

Los gatitos fueron alimentados y criados por esta voluntaria hasta que pudieron valerse por sí mismos. En ese momento pudieron pasar a formar parte de la colonia controlada de gatos. Por suerte todos los jóvenes gatitos empezaron a ser adoptados, eran todos de un precioso pelaje gris atigrado. Todos excepto uno que era de color negro. ¿Adivináis cuál de los hermanos quedó sin familia? No es nada fuera de lo común que ocurra esto con los gatos negros, las supersticiones todavía hacen mella en los gatos de este color.

Llegó el invierno y, a sus tres meses de edad, Ru no fue capaz de soportar el frío y la lluvia. Se constipó, le adelgazó la cara, los parásitos se cebaron con ella… La voluntaria tuvo que llevar de nuevo a la gatita a su casa para tratarle la enfermedad.

Justo esa semana murió Elrond y fue como si nos estuviese mandando una señal: “Hay muchos otros gatitos que lo están pasando mal, debéis darle la oportunidad a otro gato para que ocupe el lugar que yo tenía en casa”. Nos pusimos en contacto con Teresa (que así es como se llamaba la voluntaria) y ella nos habló de Estrellita, una gata negra enfermita que necesitaba hogar con urgencia. Fuimos a conocer a Estrella, llamada así porque era toda negra menos una estrellita blanca a modo de corbata. Desde el primer encuentro ya comprobamos que se trataba de una gatita muy cariñosa. Estaba llena de mocos y hacía un ruido al respirar que recordaba a un sumidero que traga mal (parecía Darth Vader en miniatura). Pero nos conquistó irremediablemente cuando aquella cosita que pesaba tan poco se acomodó sobre las piernas de mi marido y acto seguido empezó a alternar su sonora respiración con un torpe ronroneo.

¿Cómo era posible que aquella gatita que acababa de conocernos ya ronronease ante nuestra presencia? Así, con ese ronroneo, no hubo más que decir: nos la llevábamos a casa para cuidar de ella y a partir de ese momento su nombre haría honor a ese sonido suyo que nos conquistó inexorablemente: Ru.

gato durmiendo

Ru tardó una semana en recuperarse del constipado y más de tres meses en librarse de todos sus parásitos

Al llegar a casa, Ru tomó sus precauciones: todo era nuevo y todo le asustaba. Siempre andábamos buscándola porque con su pelaje oscuro se camuflaba a la perfección entre las sombras.

 Lo pasó mal durante esos primeros meses de pastillas y jarabes para ser curada de coccidios, Dipylidium y otros bichitos varios. Cuando empezó a mejorar, tuvo su primer celo y vagaba desesperada por casa en busca de un “novio guapo”. No pudimos operarla hasta junio. Fue entonces cuando consideramos que los parásitos le habían dado la tregua suficiente como para dedicar sus defensas a recuperarse de una intervención OHT (ovariohisterectomía).

gato con cono isabelino

Ru recién castrada

Pero Ru se recuperó a pasos agigantados de su operación. Además, dejó atrás su obsesión por “encontrar al amor de su vida” y comenzó a disfrutar mucho más de todo.

gato, manta y libro

Las tardes de mantita y libro en el sofá

gato y chica durmiendo

Acurrucarse con sus dueños

 

 

 

 

 

 

Gato leyendo

La lectura

gato al sol

Tomar el sol

 

 

 

gato en la cama

Tumbarse en la cama

gato negro en alfombra

Tumbarse en la alfombra

 

 

 

 

 

 

gato abraza a chica para dormir

Abrazarse a los papis

gato en la cama

Abrazarse a las mantas

 

gato y chica durmiendo

Dormir acompañada en la cama

gato lengua fuera

O dormir sola a pierna suelta

(Véase vídeo al respecto al final del post, en el apartado de comentarios)

gato en la ducha

Incluso las sesiones de ducha

gato posando

O los posados para las fotos

 

 

 

 

 

 

 

Ru ya lleva más de un año en casa y hoy podemos decir que se ha recuperado de todos sus miedos y traumas. Ya no camina desconfiada por la casa, ni vive atemorizada por las tomas de los medicamentos. Ru sale cada día a recibirnos cuando llegamos a casa, se tumba panza arriba para que le hagamos arrumacos, nos busca para acurrucarse durante sus siestas e incluso ha dejado atrás su horario nocturno para adaptarse a nuestras horas de sueño compartidas en la cama. Su historia es una apología a la superación.

Es una gata muy parlanchina y ya empieza a hacer sus primeros trucos para camelarnos y conseguir alguna golosina de premio. Es la viva imagen de que cuando das amor, ese amor se te compensará con creces con más amor.

familia con gato

¿No parecemos una familia adorable?

Ahora ya conocéis a un miembro más de nuestro loco hogar. Os seguiremos manteniendo informados de todos los habitantes (nuevos o habituales) de la casa. Y seguro que algún que otro espontáneo se cuela en las fotos.

gato y chica durmiendo

Un mimito suave y ronroneante para tod@s. Nos vemos en el próximo post.

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